expo2008 acreditaciones 2 de julio de 2008
A veces, en la vida, hay misterios insolubles. Hechos detrás de los cuales todos pensamos que se oculta un terrible y sorprendente secreto y de los que sólo podemos aventurar vagas teorías sin que ninguna de ellas resulte convincente. Ayer tuvimos una jornada plagada de misterios ¿por qué se estaba a 42º dentro del edificio de acreditaciones? ¿por qué no descargó una tormenta después del calorazo que pasamos? ¿por qué se llevaron el jamón tan rápido del centro de prensa? (no fue un espejismo ya que lo vimos varios, otra cosa fue catarlo) ¿qué pasó con las 750 invitaciones del pabellón de la Unión Europea? ¿existieron o son sólo otra leyenda urbana? ¿por qué se cayó el sistema informático de una forma tan lánguida como si fuera la Dama de las Camelias? Las soluciones a estos misterios las encontraremos sin duda en el concierto de esta noche: Gigantes y Cabezudos a las 11. El género chico.
Durante la mañana hicieron furor los sombreros de paja blancos que los señores de Pyrenees Atlantiques repartieron a los alcaldes de dicha región francesa que nos visitaron ayer. Repartieron entre el respetable unos cuantos y a mediodía no quedaba ni uno. Los alcaldes vinieron con una ruidosa muchachada afrancesada que se lo pasaron bomba mojándose en el Pabellón de Lituania. La verdad es que estaban todos muy elegantes con sus stetson de ala ancha con una cinta azul. Tenían pinta de ser más frescos que las gorras que llevamos polivalentes y voluntarios que te resecan el cerebro como si tus sesos estuvieran en una cazuela a fuego lento.
El pabellón francés combina turismo y ecología con una espectacular ladera de una colina cubierta de hierba dentro del mismo. Da una fantástica sensación de frescor y exhuberancia. Les dimos un pabellón y nos devolvieron una montaña. Por otra parte su aire acondicionado es portentoso si afuera estamos a temperaturas que rondan los 40º. Tiene 2 pisos, se entra por abajo y se sale por arriba. No se asusten, hay escaleras mecánicas.
En el pabellón de Suecia se busca el objetivo de conjuntar el exitoso modelo del diseño sueco con una cierta rusticidad. El pabellón está enteramente hecho de madera y han plantado dentro nada menos que 80 abedules que, con las lluvias de abril y el sol de mayo, están echando brotes a una velocidad pasmosa. En el centro hay un alce disecado de estatura gigantesca que se ha convertido en una de las fotografías más recurrentes de la expo. Su director, Erik, nos cuenta que les dimos un pabellón y nos van a devolver un bosque.
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1 comentario:
Hola! Funciona?
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