expo2008 acreditaciones 30 junio 2008
Luis Miguel Arconada era un porterazo. Mandaba en el área con una autoridad tranquila y en la liga se le tenía un respeto tremendo por parte de sus rivales. De recién llegado, Hugo Sánchez intentó sacarlo de sus casillas en un corner. Arconada le agarró por el pecho y le explicó la verdad de la vida. Jamás volvió a tocarle las narices. John Toshack, ex entrenador del Real Madrid y Real Sociedad, dijo una vez que para ser campeón lo único que pedía era un Hugo Sánchez, un Arconada y 9 más. Este legendario portero ha tenido que vivir con el estigma del gol de Platini en la final de la Eurocopa de hace 20 años. Ayer Andrés Palop, el portero del Sevilla, se puso la camiseta de Arconada para subir a recoger la copa de Campeones de Europa. El círculo se cerró. Las cosas hay que hacerlas bien y esa forma de recordar a los que nos precedieron estuvo cargada de simbolismo. Fue un bonito y elegante detalle. Y Arconada en el palco sonreía, la sonrisa del hombre tranquilo, feliz.
El partido fue como se esperaba. Salida en tromba germana. El 'blitzkrieg' de toda la vida. Toque, control y alegría en respuesta. Los enormes defensas alemanes encabezados por el mariscal Metesacker sólo podían seguir con la mirada la carrera del relámpago rojo con el número 9. Había miedo en Alemania. Torres se les tiró al cuello y allí acabó el partido. Estuvo más cerca el 2-0 que el empate a 1. Vamos que no me comí ni las uñas. Fuera el mal fario. Les confieso que entre los periodistas el día que Zapatero vino a la Expo se pensaba hacer un sorteo para designar al valiente que le pidiera al presidente que no fuera a la final. Este tipo tiene suerte, él también se ha quitado un peso de encima.
En la Expo seguimos con los llenazos de fin de semana, colas enormes ante los fast pass y ha aparecido un problema nuevo. En las riberas del Ebro viven los clásicos ratones y ratas de río autóctonos. Animales con los que se ha convivido desde hace mucho y que seguro que incluso fueron comidos en su momento por los defensores de Zaragoza durante los Sitios hace 200 años. Benito Pérez Galdós relataba que durante el sitio de Gerona se los comieron hasta no dejar ni uno en la ciudad y durante la postguerra también se les utilizó como plato fuerte; allí está la novela de Miguel Delibes 'Las ratas' para corroborrarlo. Alguna de estas compatriotas ribereñas iniciaron una excursión al recinto este fin de semana, pensando en que ellas también tenían derecho a unas vacaciones en la expo. No se preocupen, ya se han tomado medidas pertinentes y se ha habilitado para ellos una zona de exclusión con spa, pantallas gigantes y DJ´s. Esos marditos roedores.
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