sábado, 30 de agosto de 2008

expo2008 acreditaciones 30 agosto 2008

expo2008 acreditaciones 30 agosto 2008
Al principio las fiestas en las playas fueron una cosa discreta. Quedaba mucha Expo por delante y había que guardar fuerzas. Poco a poco se llegó al ecuador y la cosa fue en aumento. Ahora hay como una urgencia por aprovechar el tiempo perdido. Es una carrera contra reloj hasta el día 14 de septiembre. El lunes pasado fui a la fiesta de prensa y la cosa acabó como la película ‘El Guateque’ de Blake Edwards (por cierto una fantástica banda sonora). Para la fiesta se repartieron unas acreditaciones especiales con fotos de fluvi y raspa, la mayoría de la gente eligió fluvi y unos cuantos preferimos al raspa; esto dio paso a una interesante conversación acerca de lo atractivo que es el mal al menos a nivel cinematográfico (todos nos acordamos de Anibal Lecter, pero ¿Quién se acuerda de la agente Clarisse?).
Acudió gente de todo tipo y condición: prensa, polivalentes, taquilleros, jefes, jefecillos, jefazos, seguridad, técnicos, participantes, despistados de fuera de expo, etc. Nos entremezclamos al calor de las copas baratas. Si eres de Expo te hacen rebajas en las birras y en los pelotazos y las acreditaciones se cotizan, a uno les salen amigos de fuera de Expo por todas partes. Son al aire libre, corría una brisa fresca que despejaba la cabeza, la noche era estrellada, el agua de las playas reflejaba la luz, el DJ era bastante malo y al principio los técnicos y yo mismo estuvimos conspirando para darle una paliza y ponernos en su lugar pero no prosperó y a la hora ya a nadie le importaba.
Por supuesto acudió el inevitable italiano vestido con un terno impecable intentando ligarse a todo lo que se movía con especial predilección a las chicas en cuya acreditación se podía leer LC, que como todo el mundo sabe significa Libre Circulación, el que quiera que saque conclusiones.
Me presentaron a casi todos los jefes de Expo y aprovechando el ambiente distendido brindé con todos ellos y les pedí un aumento de sueldo. Estos son fácilmente reconocibles por el símbolo de infinito que distingue a sus acreditaciones (las malas lenguas prefieren llamarlo el ocho borracho).
Hubo un momento fantástico pleno de sentido del humor cuando vino mi jefe a las 12:30. Estaba hablando con él y se acercó por detrás la bella Mamen de seguridad y le dijo “Juan”, él le respondió: “Coño” y ella le recriminó: “coño no cariño, que me llamo Mamen”. Les juro que hacía mucho tiempo que no me reía tanto.
Uno de los de sistemas cuando el alcohol empezó a nublar sus sentidos me confesó sus sentimientos hacia la bella Ana. “Oh, es perfecta, tan guapa, si yo me atreviera”. Viendo sus dudas me ofrecí a servir de intermediario y/o Celestino y me dirigí hacia ella para informarle de los sentimientos de mi compañero. Me miró extrañada y me dijo “tío, yo me llamo María”. Me pegué toda la noche llamándola María. Mi amigo no sabía donde meterse.
A las 5 se cerró el garito, nos echaron y nos fuimos en peregrinación hacia el parking distante 2 ó 3 kilómetros bordeando el parque del agua y la Expo, cuando llegamos ya se nos había pasado el pedo.
Cómo diría Scorsese: “Jo, qué noche”.
Además de las fiestas en las playas hay algunas en pabellones un poco más distinguidas. En el pabellón de Zaragoza el Viernes por la noche hubo una para invitar a VIPs a degustar los productos de Aragón. El que repartía las invitaciones tuvo el detalle de regalar unas a las azafatas del pabellón croata que causaron sensación. Hablaron los políticos y como el jamón, el queso, las tapas y la cerveza eran de primerísima calidad nadie les hizo ni caso. Por cortesía escuché a mi jefe y después de loar su estilo discursivo ameno y pleno de calor coloquial volví a pedirle un aumento de sueldo.
Me di cuenta que somos animales sociales hasta que el alcohol nubla las barreras: los de Ztv con Ztv; los del pabellón de España con los del pabellón de España; los (escasos) polivalentes con los polivalentes; las croatas, bueno, pasemos a hablar de otra cosa.
Como famosillos estaban Luis Alegre y David Trueba que fueron interrogados por varias azafatas rubias en busca de castings y que acabaron en la barra pelando a todo cristo. Ah, la farándula. El señor Alegre, en una falta de cortesía imperdonable, acudió sin sus afamados pantalones rojos. Deberían hacer un remake de ‘Las Zapatillas Rojas’ de Powell-Presburger con dichos pantalones y don Luis de protagonistas. Lanzo la idea, ya veremos.
Tuve también la oportunidad de dialogar largo y tendido con el sr. Chung. Nacido de padres coreanos en las Islas Canarias está a caballo entre dos mundos: habla coreano, parece coreano, pero es más de de aquí que los carajillos. Acaba de sobrevivir a una entrevista con Joaquín Carbonell y le felicité por semejante logro digno del mismísimo Hércules. Es el traductor del pabellón de Corea y está ‘Lost in Traslation’.

miércoles, 27 de agosto de 2008

expo2008 acreditaciones 27 agosto de 2008

expo2008 acreditaciones 27 agosto de 2008
He dejado pasar unos días para tener una visión más objetiva y menos caliente del tema. Hace un par de semanas hubo un incidente grave que debió de ser grabado por las cámaras de seguridad junto al acuario fluvial. Por lo visto se zurraron o estuvieron a punto de llegar a las manos gente de seguridad con el personal de espectáculos y los miembros de una compañía francesa. La cosa no llegó a más gracias a la policía nacional que hizo gala de sentido común y de psicología. Uno de los implicados de espectáculos sufrió daños en el cuello a causa de un tirón fuerte del lanyard.
Este hecho provocó denuncias de agresiones verbales y físicas por parte de los implicados en las dos direcciones. Al día siguiente la bola creció y comenzó una curiosa batalla de correos electrónicos que sacudió la red de la Expo. La cosa subió de tono y acabó con vivas a la Constitución y a la República confundiendo los churros con las témporas. Uno de los técnicos se calentó y tras denunciar los fallos evidentes para cualquiera con dos dedos de frente de la Expo (cantina, lavabos, ASI, desorganizaciones, malestar general, etc.) llamó provincianos a los aragoneses (no ha leído la Regenta de Clarín, está claro), fachas a la mitad de los españoles (les juro que en España no he tenido noticia nunca de ningún campo de concentración y soy ya talludito) y nos dejó largándose de vacaciones a ¡Formentera! (los pijos lo que quieran) haciendo real ese axioma que dice que un buen español no puede despreciar ninguna oportunidad que te permita llevar la contraria.
Todo acabó con la dirección de la Expo avisando a los marineros que navegar de esta guisa por las procelosas aguas de la intranet es ilegal, que hay pendiente una resolución de la autoridad judicial y que tranquilitos.
Así que en cuanto a la seguridad unas pequeñas reflexiones:
- La policía local son los de aquí. El cuerpo entero.
- La nacional se turnan de casi toda España. Suelen dormir en Huesca, Calatorao, Calatayud, etc. Los traen, hacen su turno, los meten en su coche y se van. La mayoría no tiene ni oportunidad ver la Expo y mucho menos de disfrutarla.
- El personal de seguridad. Bueno, ahí vamos:

La mayoría no son de Zaragoza. Normal. No hay cama para tanta gente. Es una oportunidad grande para muchos. Son 4 ó 6 meses de trabajo intensivo con turnos agotadores, con trajes de marciano, al sol, al viento. Entre esta gente hay de todo, como en botica. Hace unas semanas una ‘oberstanderfuhrer’ se situó a mi espalda durante toda una tarde y me iba diciendo como hacer mi trabajo. Me subía por las paredes. No porque fuera de seguridad sino porque trabajo fatal con la espada de Damocles sobre mi cabeza. Por otra parte el hecho de que haya muchas plazas de trabajo ha supuesto bajar el listón y coger desde milicianos repletos de ardor guerrero y con ganas de partirle la cara a alguien, como los pretorianos que tuvieron la bronca; a antiguos camellos de costo reciclados en fuerzas del orden (esto es verdad, lo juro, al menos su antigua actividad comercial le lleva a tener un cierto don de gentes que usa con un innegable encanto personal); a gente muy culta (conozco uno devoto del arte japonés del periodo Edo, otro dueño de una Biblioteca digna de un académico de la lengua y otro cinéfilo de pro fascinado por Samuel Fuller y por John Huston).
El hecho es que, como reflexionaba José Saramago, seguridad no puede vivir sin restregar su autoridad por la cara de las personas, incluso en asuntos triviales, banales, de todos los días. Esto no es así siempre o no tiene por qué ser así siempre. Todos hemos tenido alguna vez problemas con gente de seguridad, a mí me han impedido el paso a locales de copas varias veces con la peregrina, anticonstitucional y cuasifascistoide excusa de que llevaba zapatillas de deportes (el derecho de admisión es una ley franquista que quedó derogada al entrar en vigor la Constitución) e incluso me llegaron a intimidar una vez pidiéndome el carnet de identidad, algo exclusivo de la policía. Utilizando un símil olímpico chino: he aquí el Ying y el Yang. Es necesario denunciar las injusticias si se producen y también es justo reconocer el trabajo honrado, sin ir más lejos media docena de las personas con las que mejor me llevo en la Expo son de seguridad. En cualquier caso la bronca, a los trabajadores de Expo, no nos ha gustado nada.

lunes, 25 de agosto de 2008

expo2008 acreditaciones 20/08/2008

expo2008 acreditaciones 20/08/2008
En estos días pasados el Anfiteatro 43 parecía vacío. El día de los japoneses Tamayo apenas habías 1.000 personas entre las gradas y a pie de escenario. Dos días después en el homenaje flamenco a Sinatra apenas 300. Unos pocos fieles viendo a Lole Montoya, la voz de Lole y Manuel; Montse y Genara Cortés; y a Vicky Luna y Alba Molina, esta última hija de Lole y ambas coristas de los salvajes y ya tristemente desaparecidos O’Funkillo.
Hicieron versiones en español de los viejos temas del Tin Pan Alley con una banda de Jazz en la que destacaba un trompetista prodigioso, un bailarín flamenco con look de chulazo neoyorkino y una cuidada escenografía con bajada de escaleras incluída. Fue un concierto precioso que sacaron adelante con profesionalidad y mucho sentido del humor. Ver a Alba Molina en pantalla gigante en un primerísimo plano es una experiencia que debería haber traído a más gente pero así es la Expo. De hecho a mi lado una enteradilla se marchó con su acompañante al castizo grito de ‘esto no es flamenco, me siento engañada’. En fin cada 500 años se quema la biblioteca de Alejandría.

Mientras tanto, el personal se arremolinaba fascinado siguiendo las evoluciones de las comparsas de dragones que tomaron la Plaza de Aragón: dragones, fuegos artificiales y dinosaurios monstruosos, contra eso compitieron nuestras heroínas.
¿El anfiteatro está triste y por eso está vacío? ¿o se reserva para algo?. La respuesta llegó el domingo 17 a las 11 de la noche.
Corría un rumor subterráneo en Zaragoza. Hubo gente que interrumpió sus vacaciones, otros las planificaban para estar aquí ese día. La noche era calurosa, no había viento, la luna estaba casi llena y, de una forma sutil, la ciudad y los alrededores del recinto empezaron a poblarse de tupés en crecimiento, patillas cortadas a navaja, pantalones vaqueros con el dobladillo subido hacia arriba, chupas de rocker: los Stray Cats tocaban en Zaragoza ¡27 años después de su primer disco!.
Aparece Brian Setzer en primera fila. Está un poco gordo, se nota que no sigue mucho la dieta mediterránea. Ha decidido enterrar definitivamente la banda con esta última gira. Se le ve contento, desenvuelto, como quitándose un peso de encima. El anfiteatro rebosa y cuando suenan los acordes del ‘Rumble in Brighton’, la rememoración de las viejas peleas mod-rockers en la ciudad inglesa de Brighton de las que hablan los Who en la película Quadrophenia, revienta.
Hay algo muy poderoso visualmente en un trío con un contrabajista que trata a su instrumento a golpes como en una relación amor-odio, que lo toca como si fuera un bajo sexto (¡en el aire!) y se revuelca obscenamente con él en el suelo. El semibatería con ganas de conocer mundo hará kilómetros de un lado a otro del escenario entre canción y canción y Setzer irá desgranando una a una las canciones que la gente quiere oir. Suenan ‘Runaway Boys’ y ‘Stray Cats Strut’ mis canciones favoritas de los Cats. La gente está enloquecida en las primeras filas y llega al paroxismo cuando suena ‘Gene and Eddie’. A los rockers españoles no se les puede tocar a Gene Vincent y a Eddie Cochram.
Tocan una hora y se despiden con ’Rock this Town’. El bis es corto, muy corto. El batería hace un par de kilómetros más corriendo arriba y abajo del escenario y se van. Tras 27 años y conociendo su repertorio me pregunto ¿no podrían haber tocado un par de horas? Brian tío la próxima vez estírate.

sábado, 9 de agosto de 2008

desde acreditaciones 15/08/2008

desde acreditaciones 15/08/2008
LA PERCUSION EN LA EXPO
El viento ha regresado y con él ha venido la percusión. El Jueves por la noche tocaron los Yamato una formación japonesa de 10 percusionistas, 5 chicos y 5 chicas, tocando los tambores rituales taiko a los que tanto partido les sacó Akira Kurosawa en sus películas de samurais. Con una cuidada escenografía y una puesta en escena casi de espectáculo de mimo o de cine mudo los Yamato tocaron, cantaron, bailaron e hicieron bromas en un escenario a varios niveles de los que subían y bajaban para cambiar de tambor. Vestían unos fascinantes trajes rojos y negros que daban ganas de ponérselos. En el centro había un tambor de proporciones colosales que se tocaba con la baqueta más grande que he visto en mi vida. Su sentido escénico les llevaba a dirigir hasta los aplausos que el respetable, escaso pero entregado, les dedicábamos fascinados ante sus dotes musicales y acrobáticas. Hicieron un descanso de 15 minutos en medio de la función, supongo que para recuperarse del viento.
Durante este último mes se han prodigado las actuaciones en el exterior del pabellón de Islas y Costas del grupo de steel drums de Trinidad y Tobago: la String Band. Está causando furor. El steel permite una sonoridad tremendamente melódica. Suelen tocar 3 ó 4 veces por día y el día que salen del pabellón montan tremendas algarabías. Hacen versiones fantásticas de clásicos de la música afroamericana, impagables las de Jimmy Cliff 'the harder they come' y la de James Brown 'it´s a man man´s world'. No son tan escénicos como los Yamato pero son tan directos que su energía contacta enseguida con el público. Un puntazo.
Entre los polivalentes contratados hay muchos de Zaragoza que tenemos o hemos tenido una relación directa o indirecta con el mundillo de los conciertos de rock, bares, etc. Uno de los nuestros es Javier López Palacín alias FOTS BESKI. Sus personales diseños gráficos circulan por la ciudad (esto no es una metáfora) desde hace ya mucho tiempo. Hay unos ambiciosos planes de creacion de camisetas, merchandising, pins, etc. Interesados contactar con fbeski@yahoo.com
Todos estos sellos son propiedad de la firma FOTS BESKI
Anímense y contacten con él.

viernes, 8 de agosto de 2008

expo2008 acreditaciones 8/08/2008

expo2008 acreditaciones 8/08/2008
Se crean costumbres y extraños rituales en las Expos. El domingo mi mujer asistió a uno varias veces y se quedó muy sorprendida. En la mayoría de pabellones hay pines de regalo. Estos pines suelen ser de pago pero hay el típico mercadilleo de yo te cambio uno de estos y tú me das este otro, no tendrás alguno repetido, dos de estos por uno de estos otros,… o directamente regálame este que no tengo. Si trabajas en Expo es relativamente fácil conseguir con el viejo truco de yo te acredito pero tú consígueme un pin, etc. El domingo llevaba media docena colgados en mi lanyard y llegué a casa sin ninguno, los regalé todos. A las 5 se me acercó un yemení que me propuso cambiar uno de Grecia por uno de Argelia, que a su vez cambié a un angoleño por uno de Angola, que a su vez cambié a un Hindú por uno de la India que acabé regalando a una pobre jamaicana a la que pregunté si tenían pines y me dijo con una vocecilla triste que no, me dio tanta pena que no llevara ni uno que le regalé ese y uno de Francia. Eso pasó con todos menos los dos últimos que se los regalé a dos amigos que me encontré en el concierto. En todos esos casos la gente te asalta directamente y te dice en la jerga internacional de la Expo: ¡change amigo! Es muy divertido.

El calor hace estragos en el recinto, entre los visitantes y entre los trabajadores. Provoca malos humores, reacciones desmesuradas, quejas, retrasos, fallos de concentración. Ha habido varias lipotimias y bajadas de tensión en estos últimos días. Tampoco ayudó mucho el incendio en los montes de Zuera, a día de hoy llevamos 2.200 hectáreas. Antes de ayer por megafonía se tranquilizó al personal ya que el olor a humo y la neblina empezó a cubrir la Expo. En el sótano hubo algunas secciones, las menos ventiladas, que tuvieron que ser evacuadas ya que el humo se concentró y provocó picores y toses. Al menos las tormentas ayudaron a limpiar un poco la atmósfera.

¿Recuerdan el incidente que estuve a punto de provocar con Mauritania? Pues ya ven, golpe de estado. El general Abdelaziz decidió que con un año de experimento democrático ya valía y tomó el palacio presidencial. En Africa se llevan las hegemonías, eso significa que los gobiernos son personales, no hay ninguna posibilidad de que el descendiente del gobernante herede el país ya que los compañeros del hegemono se lo suelen quitar de en medio cuando el dictador estira o está a punto de estirar la pata y eso suele significar también baños de sangre. Por ahora no ha muerto nadie. Alpha Blondy el gran cantante de Reggae africano decía en una de sus canciones que el mayor enemigo de Africa eran los africanos. A los pobres del pabellón de Mauritania no les llega la camisa al cuerpo en estos días. Se les ve nerviosos. Han venido como representación oficial de un gobierno democrático, ¿qué harán ahora?, ¿pedirán asilo político?, ¿y sus familias?

Ayer fue el día nacional de Angola y hubo muchas risas con su símbolo nacional ‘la palanca negra’. ¿Por qué será que todo el mundo pensaba mal al oir este nombre? La palanca negra es el orgullo y el símbolo nacional de Angola, un antílope africano parecido al Onix de gran tamaño. Intenté que una periodista preguntara al director de la delegación por dicho ungulado pero sin decirle que era y se puso roja como un tomate. Llegaron una ruidosa representación oficial con enormes sonrisas, tomaron al asalto el centro de prensa, regalaron gorras, pines, camisetas tallas XXL (una compañera de 1,50 m de alto se probó una de color rojo y parecía Fofito) fueron entrevistados por otros compañeros y ante la ausencia de intérpretes de portugués hubo que recurrir a una compañera de origen gallego para que tradujera en una entrevista carpetovetónica a los muchachos de ZTV.

lunes, 4 de agosto de 2008

expo2008 doctor Feelgood 04/08/2008

expo2008 doctor Feelgood 04/08/2008
LA HISTORIA
Ayer tocaron Doctor Feelgood. Son un grupo veterano fundado en los primeros 70 por Lee Brilleux, cantante y armónica, y Wilco Johnson, el único guitarra del mundo que con look de la familia Addams ametrallaba al público mientras hacía sus solos de guitarra. El cuarteto fue dando tumbos y cambiando miembros hasta que hace 10 años el pobre Lee murió. Sus sustitutos, ya llevan dos, son sosias perfectos y un caso médico de mimetismo que roza lo asombroso. Pertenecen a ese género que tuvo tan poco éxito comercial conocido como el Pub-Rock, el secreto mejor guardado de los años 70, música basada en los viejos blues con un componente cervecero que le da un grado de alto octanaje. Es música para escuchar en un local pequeño con jarras de cerveza abundantes, música para desinhibirse, para perder la compostura, para la que no se necesita ir muy elegante, ni muy puesto. Un viejo bluesman decía: ‘no se necesitan zapatos ni medias para bailar los blues’. Contemporáneos suyos de correrías son Nick Lowe, Dave Edmunds, los Rockpile, Elvis Costello, Joe Jackson, the Count Bishops, Lew Lewis Reformer, Ian Dury o Chaz Jankel. Sus títulos son evocadores: Roxette, Back in the night, Stupidity, Down by the Jetty, Violent Love, She´s a windup, Down by the doctor, One more shot … como decía uno de sus discos ‘this is just the doctor ordered, …’
MI HISTORIA
Es la sexta vez que los veo en directo y la sexta que caigo rendido. Todo comenzó en 1979 en la Plaza de Toros de Zaragoza. Wilco ya había abandonado el grupo y le sustituyó John ‘Gypie’ Mayo. Eran unos macarras ingleses en una plaza de toros. El año anterior un amigo mío había robado tres LP´s suyos en una discoteca (los tenían hacia el final de las cubetas apartados, casi ya olvidados) y nos los grabamos en cinta todos los amigos. Parecían felices, la cerveza era en esos tiempos muy, pero que muy barata, las jarras corrían en abundancia y hubo varias peleas a pie de escenario. En 1980 Wilco Johnson tocó en la misma Plaza de Toros acompañando a the Lew Lewis Reformer, el tipo que tocaba la armónica en el London Calling de los Clash, casi nadie. Nos ametralló durante dos horas, balas sónicas atravesando los sentidos, polvo en suspensión ya que en aquellos años no ponían madera cubriendo el albero. Más cerveza barata. En 1985, volvieron para tocar en el Rincón de Goya, ese espacio único en el que resultaba tan fácil colarse que casi daba pena pagar la entrada. De nuevo un sonido espectacular, las birras ya habían subido de precio pero siguieron corriendo con mucha alegría, Lee Brilleux estaba en plena forma y ya tenía unos recursos escénicos que le permitían dominar el escenario sin moverse demasiado. No volvieron hasta principios de los 90. Los contrató el En Bruto con tan mala fortuna que el día que tenían que tocar le cerraron el garito (lo sé de primera mano porque trabajaba en Gerencia de Urbanismo por aquellas fechas, no cerraron el Café Hispano, no, ni ninguno de la zona pija. ¡Cómo se escribe la historia!) El concierto se pasó a la vieja sala Metro que pegaba sus últimas bocanadas. De la banda ya quedaba sólo Lee, el bajista y el batería ya eran los actuales y el guitarra era el de los Ducks the Luxe, otro combo de blues rock. Lee vestía de smoking, fumaba con estilo, sonreía con suficiencia, un artista en la plenitud de su carrera. Las jarras de cerveza (vasos de litro de plástico, claro) volaban entre el público, el pogo fue brutal, el sudor de los músicos te caía literalmente en la cabeza junto con la litrona del de detrás de ti y a nadie se le ocurría pedir cuentas por semejante nimiedad. Fue la última vez que ví vivo a Lee, lo más parecido que he tenido a un héroe en toda mi vida. En el 2000 tocaron con la actual formación y el nuevo cantante en el Centro cultural Delicias, el antiguo mercado de pescados. Fue una fiesta, no importó que no quedara ya ninguno de la formación original, fueron a por nosotros desde el minuto uno y sus temas sonaban tan vitales, tan urgentes como la primera vez que los vi. Doctor Feelgood son una ceremonia pagana, la celebración de estar vivo.
EL CONCIERTO
Estábamos todos sentados en las sillas perfectamente alineadas por los muchachos de espectáculos. Eran las 20:55 y poco a poco se iba llenando el escenario. Entre el público muchas caras conocidas del rocanrol zaragozano y rostros conocidos del tipo: ‘hace años que no veía a ese’ o ¿de que me suena esa cara? Estamos todos sentados como buenos chicos. El orden, el sacrosanto orden, no se mueve nadie. A las 21:00 con puntualidad británica aparecieron en el escenario. El mismo trío que la última vez y un cantante más joven. Empiezan con ‘Riot in Cell Block number 9’. ‘Revuelta en el bloque de celdas número 9’ una premonición, su primera frase dice : ‘entré en la cárcel en 1953 por que me pillaron en un atraco a mano armada, …’. ¿Han visto la película de los Blues Brothers? En la escena final la banda toca en la prisión federal de Chicago el Jailhouse Rock de Elvis Presley. Son presos de verdad, los vigilantes también son de verdad. A mitad de canción el enorme John Belushi les conmina a bailar y la prisión entera empieza a bailar el Rock. A la tercera canción suenan los acordes de ‘Milk and Alcohol’, el cantante grita: ‘come here’; una chica con vestido blanco, gafitas y pinta de secretaria modosita (que Dios la bendiga) se levanta y da dos pasos al frente, una decima de segundo después salto desde la segunda fila por encima de la primera, mi amigo David me sigue y en los dos segundos siguientes los bárbaros asaltamos el imperio romano, como Gengis Khan, ignoramos la gran muralla. Las sillas vuelan; mi hermano se olvida de la mochila en la silla y no se acordará de ella hasta el fin del concierto; levantamos los puños y aullamos el legendario ‘Milk and Alcohol’, los chicos han vuelto a la ciudad y se sonríen entre ellos; una chica de no más de 10 años se aferra a primera fila y sonríe alucinada, al final del concierto el guitarra le regalará una púa y la agarrará mostrándosela orgullosa a sus padres como si de un trofeo se tratara. Mi amigo David no se puede contener y le dice: ¿a que esto esta mejor que el Bisbal ese? La niña responde con una seguridad aplastante: ‘esa música es una mierda, esto mola más’ A sus padres se les cae la baba.
Es difícil verbalizar lo que se siente en un local pequeño, en primera fila ante una gran banda de rock and roll, el abandono, el relámpago de energía que te recorre, el corear los estribillos que de repente adoptan un sentido e incluso una dignidad que jamás podrán tener ninguna consigna coreada en un mitín político. Que no les cuenten milongas, lo de los grandes escenarios ni es ni será nunca un concierto de Rock. Suena el ‘Roxette’ y es la locura. Una mano en mi hombro y mi viejo amigo Santi ‘Mr. Pogo’ está a mi lado, al otro está Miguel ‘el Clash’ y tras nosotros la mitad de los técnicos de espectáculos de la Expo. Una hora, sólo podían tocar una hora. Cierran con un medley del Tequila de los Champs y el Bonnie Moronie de Larry Williams. Yo estuve allí, Doctor Feelgood tocaron en Zaragoza y yo estuve allí: mirad sus obras poderosos y temblad.