expo2008 acreditaciones 05 septiembre de 2008
Uno de los sitios más complicados de visitar de la Expo es el Palacio de Congresos. La mayoría de las acreditaciones no permiten su acceso y el nivel de la programación durante estos meses ha sido tan alto que a todos se nos ponían los dientes largos al pensar en cruzar sus portones, saludar con educación a sus hermosas azafatas, pisar el hall.
Esta semana he conseguido cruzar este Rubicón y he entrado a ver un espectáculo, y nada menos que del gran Peter Greenway con música compuesta para la ocasión por Goran Bregovic. El espectáculo tiene mucho que ver con el contenido y los objetivos de la Expo de Zaragoza, pero vayamos por partes:
1.- get the acredittations. Lo complicado (y caro) es conseguir las acreditaciones y/o invitaciones. Las entradas al Palacio son caras y si a eso sumamos la entrada al recinto, comer, beber, relacionarse, comprar algún recuerdo, etc. la torta sale por un pan. Contactos, llamadas, rellamadas, ha sido complejo.
2.- breaking up the doors. Una vez vestidos con nuestras mejores galas traspasamos las puertas del recinto y entramos en el gran espacio que precede al salón de actos. Una vez allí legiones de amables azafatas te llevan a tu localidad.
3.- before the flood. El espacio tiene dos niveles al estilo de los viejos cines: platea y gallinero. Estoy en primera fila. Cinco escalones conducen a un gran escenario en el que hay una piscina octogonal enorme de dos palmos de profundidad, un par de sillas y una gran pantalla detrás. Una banda de inequívoco sonido cíngaro ameniza la espera tocando Jazz al estilo de Kansas City.
4.- the show must goes on. Se apagan las luces. Una señora negra imponente, con el pelo al uno cruza por detrás del escenario, sube entre el público y se sienta tras una mesa en la que hay: una bandeja con un montón de patatas, un pelapatatas, un bol con un poco de agua, una bandeja para dejar las pelarzas. Se sienta y comienza a mondar patatas. De repente se pone a cantar con una voz espectacular. Murmullos entre el público de admiración por su arte y de lamento por no haber traído un tetrabrik para levantarle algunas patatas ya peladas.
Dos actores, chico y chica, vestidos con botas altas y trajes de neopreno se suben a las sillas donde se quedarán inmóviles durante largo rato. Las pantallas de vídeo narran en dibujos animados la conversación en la que Dios (una mujer por cierto) le pide a Noé que construya el arca, meta dentro un par de animales de cada excepto cerdos (¡huelen mal! dice Dios) y se prepare para una travesía de 7 días y 7 noches. Noé en una falta de tacto tremenda no se levanta del Water en el que está sentado mientras habla con la divinidad.
Ajenos a esta conversación los dos actores hablan en inglés, francés y español con su madre, la señora Noé, reticente a aceptar esta aventura. A ratos se revuelcan en el agua en un tour de force que llega a mojarme los zapatos (inconvenientes de estar en primera fila). Su madre les explica como se creó el mundo en 7 días. Al llegar al séptimo afirma que se creó a la raza humana para exterminar a todo lo creado en los seis días anteriores. Hacia el final de la obra se desnudan cogen un perolo de dimensiones hercúleas lleno de pintura azul y se recubren el cuerpo con ella, parecen pictos. Convencen a su madre que les acompañe con su padre Noé en el arca. Termina el show actores, músicos, técnicos y el mismísimo Greenway se quitan los zapatos y se meten en la piscina. Una chulada.
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