miércoles, 27 de agosto de 2008

expo2008 acreditaciones 27 agosto de 2008

expo2008 acreditaciones 27 agosto de 2008
He dejado pasar unos días para tener una visión más objetiva y menos caliente del tema. Hace un par de semanas hubo un incidente grave que debió de ser grabado por las cámaras de seguridad junto al acuario fluvial. Por lo visto se zurraron o estuvieron a punto de llegar a las manos gente de seguridad con el personal de espectáculos y los miembros de una compañía francesa. La cosa no llegó a más gracias a la policía nacional que hizo gala de sentido común y de psicología. Uno de los implicados de espectáculos sufrió daños en el cuello a causa de un tirón fuerte del lanyard.
Este hecho provocó denuncias de agresiones verbales y físicas por parte de los implicados en las dos direcciones. Al día siguiente la bola creció y comenzó una curiosa batalla de correos electrónicos que sacudió la red de la Expo. La cosa subió de tono y acabó con vivas a la Constitución y a la República confundiendo los churros con las témporas. Uno de los técnicos se calentó y tras denunciar los fallos evidentes para cualquiera con dos dedos de frente de la Expo (cantina, lavabos, ASI, desorganizaciones, malestar general, etc.) llamó provincianos a los aragoneses (no ha leído la Regenta de Clarín, está claro), fachas a la mitad de los españoles (les juro que en España no he tenido noticia nunca de ningún campo de concentración y soy ya talludito) y nos dejó largándose de vacaciones a ¡Formentera! (los pijos lo que quieran) haciendo real ese axioma que dice que un buen español no puede despreciar ninguna oportunidad que te permita llevar la contraria.
Todo acabó con la dirección de la Expo avisando a los marineros que navegar de esta guisa por las procelosas aguas de la intranet es ilegal, que hay pendiente una resolución de la autoridad judicial y que tranquilitos.
Así que en cuanto a la seguridad unas pequeñas reflexiones:
- La policía local son los de aquí. El cuerpo entero.
- La nacional se turnan de casi toda España. Suelen dormir en Huesca, Calatorao, Calatayud, etc. Los traen, hacen su turno, los meten en su coche y se van. La mayoría no tiene ni oportunidad ver la Expo y mucho menos de disfrutarla.
- El personal de seguridad. Bueno, ahí vamos:

La mayoría no son de Zaragoza. Normal. No hay cama para tanta gente. Es una oportunidad grande para muchos. Son 4 ó 6 meses de trabajo intensivo con turnos agotadores, con trajes de marciano, al sol, al viento. Entre esta gente hay de todo, como en botica. Hace unas semanas una ‘oberstanderfuhrer’ se situó a mi espalda durante toda una tarde y me iba diciendo como hacer mi trabajo. Me subía por las paredes. No porque fuera de seguridad sino porque trabajo fatal con la espada de Damocles sobre mi cabeza. Por otra parte el hecho de que haya muchas plazas de trabajo ha supuesto bajar el listón y coger desde milicianos repletos de ardor guerrero y con ganas de partirle la cara a alguien, como los pretorianos que tuvieron la bronca; a antiguos camellos de costo reciclados en fuerzas del orden (esto es verdad, lo juro, al menos su antigua actividad comercial le lleva a tener un cierto don de gentes que usa con un innegable encanto personal); a gente muy culta (conozco uno devoto del arte japonés del periodo Edo, otro dueño de una Biblioteca digna de un académico de la lengua y otro cinéfilo de pro fascinado por Samuel Fuller y por John Huston).
El hecho es que, como reflexionaba José Saramago, seguridad no puede vivir sin restregar su autoridad por la cara de las personas, incluso en asuntos triviales, banales, de todos los días. Esto no es así siempre o no tiene por qué ser así siempre. Todos hemos tenido alguna vez problemas con gente de seguridad, a mí me han impedido el paso a locales de copas varias veces con la peregrina, anticonstitucional y cuasifascistoide excusa de que llevaba zapatillas de deportes (el derecho de admisión es una ley franquista que quedó derogada al entrar en vigor la Constitución) e incluso me llegaron a intimidar una vez pidiéndome el carnet de identidad, algo exclusivo de la policía. Utilizando un símil olímpico chino: he aquí el Ying y el Yang. Es necesario denunciar las injusticias si se producen y también es justo reconocer el trabajo honrado, sin ir más lejos media docena de las personas con las que mejor me llevo en la Expo son de seguridad. En cualquier caso la bronca, a los trabajadores de Expo, no nos ha gustado nada.

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